¿Pinocho?

¿Pinocho?
De ningún modo, es el canshapito posando con una su mascarita de parachiquito

domingo, 28 de febrero de 2010

Qué galán está tu pichi


La obesidad infantil desencadena numerosos padecimientos que reducen la calidad de vida y, en algunos casos, puede provocar la muerte súbita

Las estadísticas engordan. México ocupa desde hace un tiempo el segundo lugar mundial en adultos obesos, y recientemente, cosa que en apariencia no ha alarmado a la población, el primero en niños. Las creencias erróneas de que la gordura es sinónimo de salud y que es transitoria porque se trata sólo de una expresión de crecimiento y desarrollo del individuo la hacen un padecimiento epidémico en países en desarrollo como el nuestro; desafortunadamente, estas opiniones no sólo son aceptadas por la mayoría de las personas, sino por algunos médicos que no le dan la debida importancia cuando la detectan.

Algunos especialistas revelan que antes de los dos años de vida se da la aparición del 50 por ciento de los casos, el resto se observa en los periodos de mayor crecimiento, particularmente en la pubertad y adolescencia. Lo alarmante, dicen, es que un 80 por ciento de los adolescentes obesos lo seguirá siendo durante el resto de su vida; menos del cinco por ciento de los adultos que pierden peso son capaces de mantenerse en su ideal durante cinco años después del tratamiento y seis por ciento recupera lo perdido en los primeros 12 meses.

La obesidad está asociada a 300 mil decesos por año, contribuye a incrementar la mortalidad por enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus, alteraciones esqueléticas, hipertensión arterial, hipercolesterolemia (colesterol elevado de la sangre) e inadaptación psicosocial, entre las más importantes; esto si llegan a adultos, porque se empiezan a presentar casos de niños que mueren súbitamente por infartos (trombosis) y demás afectaciones derivadas del padecimiento.
Pero qué es la obesidad, qué la causa, cómo se manifiesta, qué problemas pueden causar la muerte del niño, y, sobre todo, cómo contrarrestarla, son preguntas que nos ayudarán a responder algunos especialistas relacionados con el tema:
¿Qué comes? Grasa
La palabra obesidad deriva del latín obesus que quiere decir "persona que tiene gordura en demasía". Se caracteriza por la acumulación y almacenamiento excesivo de grasa, principalmente en el tejido adiposo. Se manifiesta por un incremento de peso mayor al 20 por ciento del ideal esperado por la edad, la talla y el sexo.

Fernando Solís Morales, nutriólogo del Hospital de Especialidades Pediátricas de Tuxtla Gutiérrez, señala que los niños engordan por diversos factores, entre ellos la disposición genética, los malos hábitos alimenticios dentro de la casa o fuera de ella y el sedentarismo. “Afortunadamente en Chiapas se cuenta con una dieta variada, en comparación con otros estados, lo que afecta la nutrición de los pequeños es el consumo indiscriminado de los productos conocidos como ‘chatarra’; un problema que es difícil de combatir porque el gusto de los niños es arraigado y encuentran esta comida ‘sabrosa’ en casi todas partes”.

Potencialmente todos los alimentos son perjudiciales para la salud si se abusa de su consumo, pero la comida chatarra lo hace en mayor medida por necesitarse menores cantidades para producir efectos adversos (contienen, por lo general, altos niveles de grasas, sal, condimentos o azúcares).

“Comer en casa no es garantía de comer bien, porque los niños adoptan los hábitos alimenticios de los padres; de modo que vemos mayor incidencia de niños con problemas de peso cuando sus padres son gordos, porque el menor come lo de un adulto, y los padres se muestran satisfechos cuando su hijo ingiere abundantemente. Después de comer qué hacen: reposan, se sientan frente al televisor por lo menos dos horas, se distraen en videojuegos, hacen la tarea, y cuando hay que salir de casa lo hacen en coche; todas estas prácticas sedentarias contribuyen al incremento de peso.”

No quiero besar al gordo
Es de gran importancia la repercusión que la obesidad tiene sobre el desarrollo psicológico y la adaptación social del niño. En general, las personas afectadas no están bien consideradas en la sociedad. En la televisión como en revistas los niños y adultos obesos suelen jugar el rol de personajes cómicos, torpes y glotones. La psicóloga y académica Beatriz Torres Salcedo indica: “Un niño que ha aprendido las normas culturales de atracción elije a sus compañeros de juego basándose en sus características físicas, hasta el punto de que muchas veces prefieren elegir a un niño con una discapacidad antes que a un niño obeso.

“Se ha comprobado que los niños gordos tienen una pobre imagen de sí mismos y expresan sensaciones de inferioridad y rechazo. Por lo tanto, suelen presentar dificultades para hacer amigos. La discriminación por parte de los adultos o de los compañeros desencadena en ellos actitudes antisociales, que les conducen al aislamiento, depresión e inactividad, y frecuentemente producen aumento en la ingestión de alimentos, lo que a su vez agrava o al menos perpetúa la obesidad.”

En la adolescencia el concepto de sí mismo es de tal importancia que cualquier característica física que les diferencie del resto de sus compañeros tiene el potencial de convertirse en un problema más grave; en concreto, disminuye su autoestima. Es también un gran problema encontrar vestimenta para ellos. Además, presentan frecuentemente alteraciones del comportamiento, síntomas de depresión y ansiedad que en algunos casos graves pueden inducirlos al suicidio.

Sudar la gota gorda
Karina Alicia Martínez Cervantes, endocrinóloga del Hospital de Especialidades Pediátricas de Chiapas, es la especialista que se encarga de corregir los desórdenes producidos por alteraciones de las glándulas endocrinas, que son aquellas que vierten su producto a la circulación sanguínea (el aparato digestivo cumple funciones endocrinas porque secreta gastrina, colecistoquinina, secretina); ella comenta que el tratamiento contra la obesidad es multidisciplinario por la diversas afectaciones que produce; de modo que pueden intervenir paido-psicólogos, endocrinólogos, gastroenterólogos, nutriólogos, ortopedistas, y demás subespecialidades que se requieran.

“Estar gordos es como si estuvieran enfermos de gripe todo el tiempo, porque desencadenan reacciones inflamatorias a nivel general. También pueden desencadenar hipertensión, diabetes, infartos en edades jóvenes. El hígado graso es algo que estamos encontrando mucho en los niños de Chiapas, hasta en un 50 por ciento de los pacientes con obesidad.”

Los padecimientos directamente ligados al sobrepeso y que más complejidad presentan para su corrección son: psicológicos (marginación escolar, pérdida de la autoestima, depresión clínica, alteración de la percepción del cuerpo), ortopédicos (necrosis aséptica, “muerte del hueso”, de la cadera por sobrepeso, arqueamiento de las extremidades, artrosis de las rodillas), respiratorios (apnea obstructiva del sueño, insuficiencia pulmonar), de crecimiento (aumento de la masa muscular, edad ósea adelantada, estatura aumentada, menarca adelantada), cutáneos (estrías, celulitis), cardiovasculares (hipertensión arterial, colesterol, triglicéridos, ateroesclerosis, hígado graso), entre otros.

“Yo vi a un niño que murió por obesidad, de 12 años, con 102 kilos. Es un estado inflamatorio crónico, todo el cuerpo empieza a degradarse, a soltar trombos por todos lados, son más susceptibles a infecciones, puesto que sus defensas están deterioradas, la presión arterial está alterada, son factibles a muertes súbitas.”

Qué, cuánto y cuándo
La comida ha cambiado con el paso del tiempo, no es la misma que presumían nuestros padres y abuelos, los consejos tradicionales como “contar calorías” ya no funcionan. Necesitamos aprender a comer, escoger con buen criterio lo que consumimos; para ello, el nutriólogo Solís Morales recomienda una dieta basada en el indicador denominado Plato del bien comer (se puede encontrar en la Internet), “comer bien no es caro, acá en Chiapas tenemos diversas opciones, lo importante es saber qué comer y en qué cantidades, comer en casa en una buena medida, preparar el lunch de los niños para evitar que coman en la calle ayuda mucho, y por favor no hay que olvidar hacer ejercicio”.

Es necesario modificar los hábitos nutricionales de la familia, principalmente en los padres, quienes a pesar de no ser obesos deben vigilar estrechamente la alimentación de sus hijos y limitar el consumo exagerado de alimentos. El ejemplo de qué alimentos, cómo y cuándo es la mejor forma para educar a los menores, ya que compartir los alimentos constituye una actividad social y trascendente en la relación de familia, esta oportunidad debe aprovecharse para prevenir la obesidad infantil y evitar llegar al tratamiento que es muy complejo y prolongado. “Si son obesos, y tienen el colesterol elevado, hipertensión, y un estado prediabético, sólo con hacer ejercicio y dieta se curan”, afirma la endocrinóloga Martínez Cervantes.

La psicóloga Torres Salcedo recomienda establecer reglas para la alimentación, como horarios fijos específicos para los tiempos de comida, determinar el lugar para el consumo de alimentos, indicar cuál es el comportamiento que se debe tener en la mesa, promover una masticación adecuada y marcar el tiempo disponible para la ingesta —entre otras, según las necesidades de cada caso— serán las bases que determinen los buenos hábitos alimenticios.

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