¿Pinocho?

¿Pinocho?
De ningún modo, es el canshapito posando con una su mascarita de parachiquito

martes, 13 de julio de 2010

Casa de citas (VIII)


Salma desnuda
Héctor Cortés Mandujano



A las jóvenes las exponen como los géneros en un almacén
en el que los hombres tienen la entrada libre
para elegir a su gusto.
León Tolstoi, en “La sonata a Kreutzer”


El destino de las muñecas
Apiladas, puestas en fila, coquetas, austeras, en cajas finas, colgadas como reses, bien vestidas, desnudas, las muñecas no pueden más que esperar a que alguien pregunte su precio, pida una rebaja (si son de puestos callejeros o de mercado) y, finalmente, se las lleve con rumbo desconocido.
Una tendrá la suerte de pasar la noche en una cama mullida, entre unos brazos amorosos; otra dormirá en el suelo; aquella será echada de malos modos al jardín o al patio.
Más de una sentirá que “un bracito ya se le rompió” y tal vez otra descubra que “sus amigos no son los del mundo” porque a ellos poco importa el destino de las muñecas a las que sólo quieren cuando son dóciles y se dejan hacer de todo, cuando no protestan y están sonrientes y pintaditas y calladitas y obedientes…

*Este texto lo escribí inspirado en una fotografía de Alexis Sánchez. Los entrecomillados finales corresponden a la canción “La muñeca fea”, de Francisco Gabilondo Soler, Cri-Cri.

***
Dice Arturo Ripstein: “Mi trabajo es hacer que la cámara escriba, defina, diga. La gente confunde la película con el argumento”. Lo dice a propósito de la filmación de El coronel no tiene quien le escriba (guión publicado, en gran formato, por la Universidad Veracruzana, 1999:14): “Lo único que he hecho es depurar la novela, quitarle todo lo que me podía desviar de la estructura específica que es la de la espera y del tiempo”.
Eso dice él, pero quien escribió el guión cinematográfico fue su mujer, Paz Alicia Garciadiego, y ella dice que para escribir el guión tuvo que olvidarse de la historia original y de García Márquez (17): “Una vez hecho esto, la novela se convierte en materia prima, en auténtica materia prima. Tienes que hacerla tuya y faltarle absolutamente el respeto. Convertirla en tuya, tuya, tuya”. Lo logró, para desgracia de la historia que, en la película, incluye la muerte del hijo del coronel, la historia de su asesino y la historia de la nuera, una prostituta (Salma Hayek). García Márquez ha tenido mala fortuna en el cine, ni modo.
Ripstein inició su carrera cinematográfica, justamente, con Tiempo de morir (1965), un argumento escrito por García Márquez y Carlos Fuentes. Fue un gran debut y el inicio de lo que sería su estilo que, por simplificar, tiene por lo menos dos constantes: largas secuencias y personajes desolados.
Desde 1985, con El imperio de la fortuna (basada en una historia de Rulfo, filmada antes con el título de El gallo de oro, por Gavaldón, creo) los argumentos de las cintas de Ripstein los ha escrito Garciadiego con la constancia de casi una película por año. Mi favorita de este dúo es, con mucho, Profundo carmesí (Ediciones El Milagro-Imcine, 1996), de guión irreprochable, ambientación exacta y dos actuaciones magistrales: Daniel Giménez Cacho y Regina Orozco en los papeles de los dos asesinos que de la realidad han saltado a la pantalla varias veces.
Marta Beck, una enfermera gorda que abandonó a sus hijos para ir en pos de un hombre del que se enamoró apasionadamente, y Ray Fernández, un galán en declive, especialista en enamorar y estafar mujeres, dos asesinos despiadados en la realidad norteamericana, se convierten en la cinta de Risptein-Garciadiego en Coral Fabre y Nicolás Estrella.
En el guión hay tantos hallazgos. Una de las víctimas de la pareja dice (63): “¿Te caí gorda? Dime, siempre choco. Si a mí misma me choco, soy vieja y ridícula. Nací cursi, no lo elegí”. Describe Garciadiego (133): “Rebeca ha tratado de dar alojo cálido a su candidato a esposo. Sin embargo la habitación es claramente provisional. Dicho en dos palabras: una mierda”. Cuando Coral descubre a Nicolás engañándola, éste se disculpa (139): “Perdóname, Coral. Coralito mía. Es una puta. Ya viste, ella empezó y yo qué. No sé componer coches, sólo sé esto, esto. (Se agarra la bragueta.) No es mi culpa. Ella me buscó... Me busca la buscona”. Coral ya ha matado a varias, pero es la primera vez que mata a una niña. Tal vez recuerda a su hija mientras ahoga a ésta. Dice Garciadiego (161): “Coral sumerge el cuerpo de la chiquita. No se ve el interior de la tina. Al principio oímos tan sólo su chapotear, luego el silencio. Coral Fabre canta y mientras canta dos gruesos lagrimones le surcan la cara. De golpe ha envejecido”.

La película, es obvio, ya tuvo una versión previa en EUA: Amantes sanguinarios (The Honeymoon Killers, 1970), dirigida por Leonard Kastle, y también una revisión posterior, en 2007, titulada Corazones solitarios (Lonely Hearts), dirigida por Todd Robinson, nieto del “detective Elmer C. Robinson, del Departamento de Policía del condado de Nassau, quien, a finales de los años 40, contribuyó a la captura y encarcelación de los asesinos de los corazones solitarios, Raymond Fernandez y Martha Jule Beck. En 1951 presenció sus ejecuciones en la penitenciaría de Sing Sing. Aquella experiencia le cambió la vida”. (Filmografía de Salma Hayek, Yahoo! Cine)
El detective es encarnado por John Travolta y los asesinos por Jared Leto y Salma Hayek quien, es una tontería decirlo, no es gorda: es bellísima. La actuación de Salmita es de veras muy buena, de un histrionismo cabal, bordado.
Ya era lugar común decir que Salma sólo hacía malas películas, pero en la anterior y en Pregúntale al viento (Ask the dust), de 2006, dirigida por Robert Towne, basada en la novela de John Fante, con Colin Farrell y Donald Sutherland, la actriz mexicana muestra que es algo más que un cuerpo maravilloso y una cara linda. Por si fuera poco, en ésta nos regala (¡gracias, Salmita chula!) un desnudo completo y espectacular.

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A un hombre le dieron un cargo importante, justo cuando estalló un complicado movimiento en la dependencia. Un amigo me dijo:
—Ese está como la toalla sanitaria: en el mejor lugar, pero en el peor momento.

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Hace tiempo, cuando era funcionario, me ocurrió esto que cuento y que había olvidado. Me lo encontré en una nota que escribí con la apuración de esos días. Me auto cito: “La reunión es im-por-tan-tí-si-ma. Una marcha, pancartas, voces airadas. Dejas el coche. Te acomodas la corbata, tomas el maletín. Corres. No puedes llegar tarde. Sentado en la acera, la cabeza contra la pared, un vagabundo te observa. Cruzan miradas. Te das cuenta, en un parpadeo, de la estupidez de tu prisa, de la cárcel de tus compromisos. Hombre de hoy, tu vida. Él se sonríe. ¿Se burla? Sólo es un instante. Y corres. Gente como tú te espera”.

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Llueve y llueve. Mi mujer, sin embargo, ve que sale humo del patio frontal de nuestra casa. Qué extraño. Va con Claudia, mi sobrina, y notan que hay un hoyito donde el agua hierve. Sale humo. Cada vez más. Mi mujer recuerda la ilustración de una de las lecturas de su libro de español, El nacimiento del Paricutín, donde una niña ve salir humo de la tierra. Va a buscarme, emocionada; yo estoy fresco, perfumado y feliz, después de mi baño diario.
—Sale humo de la tierra, ¿estará naciendo un volcán?
—No creo, le digo, eso sólo pasa en los libros de primaria. Debe ser algo más vulgar.
Salgo a la lluvia, me planto ante el fenómeno y digo, para decepción de mi sobrina y mi mujer.
—Tal vez sea un corto circuito, aquí debe pasar una instalación eléctrica.
Jairo, mi yerno, lamentablemente secunda mi opinión y derrumba el volcán que ya aparecía, en nuestras imaginaciones desatadas, altísimo y con nieve en el pico.

Ilustración: Manuel Velázquez.


Contactos: hectorcortesm@hotmail.com

jueves, 1 de julio de 2010

El Canshape (XII)


·No al voto nulo ·Reemplazo familiar
·Pronósticos: ya me vi

En las redes sociales hay una campaña que impulsa el voto nulo para este 04 de julio, dice que es la medida para mostrarle a los políticos y al sistema partidista que se está inconforme y que se debe redirigir el rumbo de la política mexicana. Me pregunto cómo un sufragio que no tiene ningún valor pueda hacer el cambio.
El voto nulo, me parece, no cambiará finalmente nada. Los políticos no sienten ningún tipo de remordimiento porque la ciudadanía esté inconforme y lo manifieste en las boletas electorales; al contrario, les facilitan el trabajo, porque con menos votos, con menos competencia, obtendrán las curules. La mayor parte de la ciudadanía está desorganizada y difícilmente habría un candidato ciudadano que represente el interés del pueblo, para ello tendrían que organizarse, y al hacerlo terminarían convirtiéndose en lo que detestan: partidos políticos, grupos en busca del poder.
El voto nulo en lugar de una bandera para exhibir con orgullo, representa la medida desesperada de quien no ve más posibilidades, y como nulo no vale nada, repito; de modo que se pierde la oportunidad, el derecho, y la obligación cívica de contribuir activamente a la elección de los funcionarios públicos y la construcción de la democracia. El voto nulo se ha ejercicio ya en procesos pasados y qué ha cambiado: nada.
¿De modo que seguiremos quemando en vano nuestro único cartucho por una manifestación rebelde que en términos prácticos no tiene ningún peso jurídico ni electoral? No creo sea el camino.

***
Después del asesinato de Rodolfo Torre Cantú, aspirante a la gubernatura de Tamaulipas por el PRI, debe hacerse algo para evitar que la alianza gane tan desenfadadamente. Aunque no haya tenido nada que ver, esto no puede resultarles sólo un golpe de suerte. Sería hasta justo que se posterguen las elecciones o que la alianza cambie de candidato; de lo contrario, no habrá legitimidad.
El PRI de Tamaulipas designó a Edigio Torre Cantú, hermano del candidato asesinado, para que se continúe con la contienda: “Pido no interrumpir el sueño de mi hermano Rodolfo. Tomar este puesto no ha sido decisión fácil”. Puede que los sectores indignados voten por este candidato, y la muerte del favorito para la gubernatura sea capitalizada, puede, pero no creo.

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La elección de presidentes municipales y diputados locales será este domingo 04 de julio, por lo tanto, y basado en lo capitalizado en las campañas, podríamos hacer un pronóstico. Ai le va: En Tuxtla Gutiérrez ganará por un gran tanto Yassir Vázquez, porque le metió con todo desde el principio para ganar la simpatía del electorado. Nadie puede negar que le echó ganas. Su jordana fue a pie y tuvo contacto con la gente, a la que escuchó y con la que hizo compromisos. Se tomó en serio su papel de candidato y como tal recorrió las colonias, no se sintió en la silla ni retozó en sus laureles. Es cierto que al principio pocos lo conocían, pero el trabajo hecho hablará por él. Los demás se sintieron perdidos y ni se esforzaron.
Si las cosas marchan democráticamente, en Tecpatán se alzará con el triunfo el joven priísta Luis Márquez, porque está convencido de que puede lograr el desarrollo de su municipio, y la gente ya no quiere saber nada de los que forman parte del actual ayuntamiento, quienes todo el tiempo le han cerrado las puertas a los más necesitados y utilizan el poder para su beneficio. Los tecpatecos no permitirán que el cacique Jorge Betancourt ponga títeres para cuidarse la espalda.
En Villaflores la experiencia se impondrá con Germán Jiménez, histórico líder social de la región frailescana. La gente recuerda con agrado el gran desarrollo que llegó a la ciudad de las flores cuando fue presidente municipal hace 30 años. Confiarán nuevamente en él porque es un campesino comprometido con la gente humilde, quien en su momento pagó con cárcel encabezar movimientos en beneficio del pueblo. Quien sirve bien merece gobernar de nuevo.
El cierre de campaña de Guillermo Toledo Moguel, candidato de la coalición Unidad por Chiapas por la presidencia de Cintalapa, que reunió a más de 5 mil personas, es una clara muestra de las preferencias del pueblo chimbombo. En Palenque, Rafael Ceballos lleva las de ganar, un hombre que sabe la importancia de la política para servir al pueblo. De igual forma, en Tapachula, se espera que el Torito, Neftalí del Toro, del PRI, tenga su mejor corrida. Comitán ganará con la ola verde. Los demás municipios seguirán la tendencia.

martes, 29 de junio de 2010


Campaña bajo la lluvia
Luis Márquez, candidato del PRI a la presidencia de Tecpatán, lleva hasta el último rincón su propuesta de “un gobierno que trabaje para todos”

En la región del Mezcalapa el cielo se tapiza con densas nubes grises durante tres meses al año. Estamos en esa época: alrededor de 100 días consecutivos lloverá día y noche. Esta cortina permanente de agua hará que el verde que caracteriza a esta región se torne más intenso todavía (se sacia la sed de la tierra), pero también que los ríos aumenten su cauce con riesgo de desbordamiento; que los caminos y carreteras se obstruyan con los continuos derrumbes…
Es sábado. Estamos en Tecpatán y la vida parece detenerse este día de reposo. La mayoría de la población de este municipio es de fe evangélica y nada, por más curioso o desastroso que pueda ser, hará que abandonen su consagración al Creador de todas las cosas. A pesar de la efervescencia política (se busca renovar el ayuntamiento y la diputación local por el distrito XIII) el pueblo está en calma.
Pero ya no queda tiempo, y cada minuto de aquí al cierre de las campañas políticas debe ser exprimido. Esto se hará hoy: Luis Márquez, joven candidato del PRI a la presidencia municipal de Tecpatán, y su equipo visitarán cuatro comunidades (Juan Sabines, Vicente Guerrero, Unión Azapac y Emiliano Zapata), cada una a por lo menos 50 o 60 minutos de camino, debido a las malas condiciones de las vías de comunicación: encharcamientos, deslaves, neblina, ganado suelto.
Desde la seis de la mañana inician los preparativos. Se ha dormido poco, la jornada de ayer terminó cerca de las tres de la mañana de hoy, pero no es para menos, sólo se cuenta con 20 días para recorrer las 353 comunidades del municipio, algunas tan distantes que hay que viajar una hora en carretera, otra en lancha por la presa Malpaso, y dos más caminando con botas de hule porque los pies se hunden en el lodo espeso.
Citados en canchas, casas particulares, calles, y demás sitios públicos, uno podría pensar que la gente no llegará a la reunión porque el agua es constante y es más fácil quedarse en casa, seco y tibio, que salir a la calle, mojarse y pasar frío. Pero no, ahí están esperando a su candidato, en quien tienen confianza, y de quien esperan cambios para bien. Están cansados de que la misma gente en el poder siga, que sólo beneficien a uno cuantos, que le cierren las puertas a la gran mayoría.
Se nota que esta gente ya no va a quedarse callada, piden, exigen se les tome en cuenta, a través de sus representantes exponen necesidades, hacen firmar compromisos. Se escuchan frases sueltas entre la multitud atenta a las propuestas: “ojalá este chavo nos salga bueno, ya ves que ni caso nos hacen los que están”, “hay que hacerlo firmar los compromisos para que no quede en puro palabrerío”, “pues se ve que no está maleado, pero saber si sabrá trabajar”, “pues cuando se tienen ganas de hacer bien las cosas aunque no se tenga mucha experiencia se hacen”.
Luis Márquez —El Arquitecto, como lo conocen— habla. Es un discurso depurado, fortalecido con las necesidades y propuestas de cada lugar visitado; son palabras sencillas, de pueblo:
“Los invito a formar parte de este proyecto, en donde ustedes son lo más importante, en donde todos los sectores tengan cabida. Por eso nuestro gobierno apoyará al campo, al comercio, a los productores, a las madres solteras, a los adultos mayores, al deporte, al empleo y la educación porque gente como ustedes me respalda.”
La lluvia continúa, se escucha fuerte en el techo de lámina, pero los aplausos de despedida y apoyo son más intensos. Hay que continuar con el recorrido, faltan tres comunidades.


Arremetida sucia
A través de una carta pública, familiares y simpatizantes de Luis Enrique Aguilar Márquez denuncian las diversas amenazas y arbitrariedades de las que han sido objeto desde hace tres meses por parte del actual ayuntamiento tecpaneco, y señalan directamente a Jorge Betancourt Esponda, director de obras públicas y conocido cacique de la región, de abandonar por completo su cargo y operar directamente a favor de las campañas aliancistas por la diputación del Distrito XIII y presidencia municipal.
Del mismo modo, son varios los regidores señalados por los mismos motivos: Ameth Valencia Márquez, regidor de la comunidad Emiliano Zapata; Viviel Aguilar de la Cruz, regidor de Francisco I. Madero; Juan Carlos Pérez Flores; regidor de la cabecera municipal; Armando Méndez Estrada, del ejido El Porvenir; Aroldo de la Cruz, director de Protección Civil y comisariado ejidal de El Porvenir.
Dentro de las acciones en contra del candidato priísta destacan las viejas prácticas electoreras que a continuación se señalan: Amenazas (de agresión física, pérdida de empleo, desprestigio social, etcétera); invención de cargos y delitos (varios familiares y promotores del candidato han sido acusados de delitos y acciones ficticias que buscan poner en tela de juicio su honorabilidad, por lo que algunos ya están arraigados y otros escondidos); calumnia y difamación (señalamientos de licenciosos, alcohólicos, homosexuales, etcétera, a través de pasquines y panfletos); uso de programas sociales como 70 y más, Chiapas Solidario, Oportunidades, entre otros, para condicionar el voto de la ciudadanía; destrucción de propaganda (para ello contratan a menores de edad, fomentan el vandalismo).
El documento concluye: “Por lo expuesto, es necesario y urgente que las autoridades competentes intervengan, regulen y sancionen estas acciones que enturbian el actual proceso electoral, vulneran el Estado de Derecho, y atentan contra las garantías individuales de todo mexicano de votar y ser votado, conforme a lo dispuesto en nuestra Constitución”.


Hostigamiento
La jornada concluye en la cancha techada del ejido Emiliano Zapata. Acá las necesidades sentidas son la falta de agua y la construcción de un telebachillerato; se promete y se firma el compromiso por trabajar al respecto. Son las 10 de la noche (en Tecpatán se maneja la hora normal; es decir, las 11 de la noche en horario de verano) y la lluvia continúa sin mengua. Uno llega a preguntarse de dónde viene tanta agua y la imagen bíblica del diluvio surca la mente.
Camino a la cabecera municipal la caravana de Luis Márquez es interceptada por policías municipales, les preguntan de dónde vienen, qué estuvieron haciendo; les exigen el permiso de conducir y la tarjeta de circulación, y en la actitud oficial hay un asomo de provocación. “Esto es de todos los días”, se escucha al interior del vehículo.

lunes, 28 de junio de 2010

Casa de citas (VII)


La guerra
Héctor Cortés Mandujano

En El vestidor (1983, dirección de Peter Yates, con Albert Finney y Tom Courtenay) un viejo actor de teatro, lascivo, caprichoso y tirano, especialista en obras de Shakespeare, comienza a confundir su mundo con los textos del bardo inglés. Cuando lo internan y lo van a inyectar para que duerma se exalta y avienta todo mientras declama un famoso diálogo de Macbeth, que cito de memoria: “Glamis no podrá dormir, Cawdor no podrá dormir, Macbeth no podrá dormir, Macbeth ha matado el sueño”; después confunde el maquillaje de Otelo (que era moro, de piel oscura) con el viejo rey Lear, cuya dificultosa puesta en escena ocupa buena parte de la película. El primer actor, sin embargo, no es la estrella de la cinta, de clara prosapia teatral, sino su ayudante, su vestidor.
Norman es un amanerado generoso, simpático, inteligente y el verdadero motor de la miseria humana (magnífico en las tablas, eso sí) que tiene como patrón. Pese al desconsuelo social (la cinta se ubica en los días de gloria de Hitler, en una Inglaterra capitaneada por Churchill) Norman es alegre y optimista: “El optimismo, le dice una de las actrices, es una enfermedad”. Tom Courtenay, el actor que lo encarna, es francamente magistral, como esta frase que Norman dice cuando le ordenan que salga a anunciar la función: “Mi memoria es como la policía: nunca está cuando la necesito”.

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Hace tiempo, y por algo que no viene al caso, leí El arte de la guerra, de Sun Tzu, y como si eso hubiera sido una convocatoria invisible sobre el tema leí casi en forma sucesiva varias novelas que tratan sobre lo mismo: la matanza de hombres por hombres, sin más pretextos que imponer el poder de una nación sobre otra. Así, entre otras, pasaron por mis ojos La velocidad de la luz, de Javier Cercas; El cortejo nupcial helado en la nieve y Tres cantos fúnebres por Kosovo, de Ismaíl Kadaré; Vida y época de Michael K, de J. M. Coetzee; La destrucción de todas las cosas, de Hugo Hiriart, y Memoria de elefante, de Antonio Lobo Antunes. Las mejores páginas que recuerdo de este grupo novelístico corresponden a Cercas y Coetzee.
Los motivos de Caín (Era, 1979), de José Revueltas —texto singular en su obra novelística—, cuenta el fragmento de historia de un sargento, se supone que real (Jack Mendoza le contó al autor, en una cantina de Tijuana, los motivos de su deserción del ejército norteamericano), que en su brevedad inicia y concluye redondamente. Fuera de la captura y tortura del invencible Kim, nodal en la trama, algo que me llamó la atención, dado mi amor por los perros, es lo que Jack cuenta de los coreanos (p. 80): “Los coreanos acostumbran comerse a los perros, y éstos, por tal razón, en Corea no son animales domésticos sino bestias tristes y llenas de odio, que jamás se ven vivos en ninguna población, por más inofensiva que sea para ellos. Los coreanos salen a cazarlos en los bosques, y luego los devoran muy en paz, mientras una sonrisa oblicua baila de satisfacción en sus pequeños ojos. No son fuertes, sino unos perros flacos, muy pobres, y que comen excremento humano, por lo que los campesinos acostumbran, igualmente, dejarlos llegar hasta las fosas sépticas, donde les permiten engordar para darles muerte en el momento oportuno”.

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En las raras veces en que me levanto muy temprano, es decir, antes de que salga el sol, he encontrado en el trasto donde ponemos agua a nuestras perras a una ranita, con las patas abiertas, flotando en la superficie; allí, es evidente, pasa las noches. Hace poco, en un charquito que quedó debajo de una de las llaves de agua del jardín, descubrí a un pajarito regordete dándose un baño. Hace tiempo noté que mi gato Zapata (enorme, gordo y burgués) dejaba algo de su alimento para una culebra que llegaba a comer en el mismo plato que él. Ah, los animales, maravillosos y felices, pese a todo.

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Le comenté a una amiga que leí, en Oaxaca, una playera que decía más o menos así: “El pene es buen alimento: tiene un par de huevos, produce leche, huele a pescado y sabe a pollo.”
Sopesó con seriedad la frase y concluyó, con base en su experiencia erótica:
—A pollo cocido no, tal vez a pollo crudo; pero no sé, yo nunca he probado el pollo de ese modo.

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Mickey Sabbath, el gordo y sexagenario protagonista de El teatro de Sabbath, de Philip Roth (Punto de lectura, 1997) es vicioso, amoral, adicto al sexo, complejo. Entre otras cosas, habla con su madre muerta, quien, al contrario de cuando estaba viva, ahora tiene opiniones ideológicas (p. 221): “Ideología, nada menos. Qué instruida se había vuelto en la otra vida. Debían de darles cursos”. La mamá incluso llega a ser fatigosa, le dice MIckey (p. 223): “Déjame en paz, cállate. No existes. Los fantasmas no existen”. Y ella le responde: “Te equivocas. No hay más que fantasmas”.
Robert de Niro en la cinta Están todos bien (nueva versión de la peli, con el mismo título, protagonizada por Marcello Mastroianni) es viudo; su médico, porque él lo hace, le pregunta si habla con su esposa muerta. No, responde; sin embargo, casi de inmediato el espectador descubre que la información que oímos en off, del personaje de Robert, está dirigida a su desaparecida cónyuge.
Una amiga me contó que su papá le confesó que él habla todos los días, antes de dormir y apenas despertarse, con su mamá difunta. Es decir, no hay más que fantasmas.

La novela tiene también otros paraderos interesantes. Aquí habla del feminismo (p. 366): “El tercer gran fracaso ideológico del siglo veinte. La misma bazofia. Fascismo, comunismo y feminismo. Movimientos ideados para enfrentar a un grupo de gente con otro. Los buenos arios contra los malos de otras razas que los oprimen. Las mujeres buenas contra los hombres malos que los oprimen. Quien tiene ideología es puro y bueno y los demás son malos. [...] Dentro de veinte años habrá una nueva ideología. Los seres humanos contra los perros. Los perros son culpables de que la gente viva como vive. ¿Y qué habrá después de los perros? ¿A quién culparemos de corromper nuestra pureza?”
Y aquí de la felicidad (p. 374): “La revisión de la literatura sobre el tema muestra que la felicidad es estadísticamente anormal, consiste en una agrupación discreta de síntomas, se asocia con una gama de anormalidades cognitivas y probablemente refleja el funcionamiento anormal del sistema nervioso central”.

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Cumplí años y las primeras felicitaciones formales que recibí, con semanas de anticipación, fueron de Cinépolis y de Hotmail. Ah, si mi abuelita viviera moriría al ver la modernidad cibernética, fría por definición, tratando de parecer cálida.

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Efraín Bartolomé, poeta, escribió (Cantos para la joven concubina y otros poemas dispersos, 1991) sobre Robertoni Gómez, escultor, cuyas gracias no son precisamente físicas. Dice Efraín (p. 50): “Tiene el rostro tallado a golpe de hacha/ pero su esencia se llama suavidad”.
En Almas muertas (RBA Editores, 1995), Gógol describe a un hombre poco agraciado (p. 82): “La Naturaleza forjó sin pensarlo mucho, sin recurrir a herramientas delicadas como la lima, el punzón y demás, sino que las hizo a hachazos: descargó un hachazo y salió la nariz, de otro salieron los labios, con una barrena gruesa le taladró los ojos y, sin entretenerse en pulir su obra, la lanzó al mundo diciendo: ¡Vive!”


Ilustración: Manuel Velázquez.

Contactos: hectorcortesm@hotmail.com