¿Pinocho?

¿Pinocho?
De ningún modo, es el canshapito posando con una su mascarita de parachiquito
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lunes, 22 de febrero de 2010

POR EL MENSUARIO 17


Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; 20 de febrero de 2010

Querida Lucy:

Si estás leyendo esto es porque tuve el valor de escribirlo, así que bien por mí. No me conoces muy bien, pero si me haces empezar tengo la tendencia de hablar y hablar de lo difícil que es para mí escribir. Pero esto, esto es lo más difícil que he tenido que escribir. No es fácil decirlo, así que sólo lo diré: conocí a alguien, fue un accidente, no lo estaba buscando, no me lo esperaba, fue la tormenta perfecta. Ella dijo una cosa, yo dije otra, y de repente quise pasar mi vida en medio de esa conversación. Y ahora estoy sintiendo algo en mis entrañas que ella podría ser la elegida. Está completamente loca, de una forma que me hace sonreír, es altamente neurótica, con una enorme exigencia de atención… eres tú, Lucy.

Esa es la buena noticia. La mala es que no sé cómo estar contigo ahora, y eso me asusta muchísimo. Porque si no estoy contigo ahora, siento que me voy a perder por ahí. Es un mundo grande y malo, lleno de giros y de vueltas, en el que muchos sólo parpadeamos y nos perdemos el momento. El momento que pudo haber cambiado todo. No sé qué está sucediendo ahora con nosotros, y no puedo decir porqué deberías dar ese salto de fe por mí, pero tú hueles bien, como el hogar, y aunque no haces un café excelente me gusta estar contigo, eso debe contar algo, ¿no?
Llámame...

miércoles, 3 de febrero de 2010

Corazonada


Ya pasó un mes de este año y sigo igual que en el último del pasado. Me entusiasmo con ideas nuevas que papalotean en el auditorio con eco que es mi cabeza y siguen sin echarse si quiera una “cascarita”. No pierdo el tiempo, eso creo, porque disfruto cada segundo en el que descanso, voy al cine, leo, bebo trago. Hasta el momento no me arrepiento salvo cuando gasto más de la cuenta, pero aún no me meto en problemas por ello.

Uno puede pasar días planeando cosas, y puede dejar pasar el plazo establecido muchas veces, pero me consuelo pensando que hay personas que de vez en cuando sólo tienen una idea y también la dejan pasar. Claro, hay quienes piensan y actúan, no le dan muchas vueltas al asunto, y triunfan. No todos son así.

Me parece que soy de los que tienen ideas con cierta regularidad, las pienso a detalle, me imagino cosas, se me acumulan, y por alguna extraña razón que aún no descifro me distraigo y me dedico a otras cosas. Después de un tiempo vuelvo, y del marranito donde ahorro las ocurrencias tomó una o dos y las echo a andar. No he tenido más éxito que cuando eso sucede. Pero debo reconocer que no es mecánico, hay cierta corazonada.

Ahora estoy en uno de esos momentos apuntalados por el corazón, mi ritmo cardiaco aumenta en lo que escribo. Es tiempo de hacer otra de esas cosas buenas.

viernes, 29 de enero de 2010

Corazón casi de pollo


Siento mucha pena que de la entidad que más ha sufrido discriminación a lo largo de su historia, que ha tenido que gritar y derramar sangre para pararla, salga ahora el racista más odiado.

Medio habíamos desarrollado tolerancia a sus comentarios de siempre, pero burlarse de la inaudita tragedia haitiana está más allá de los límites de cualquier persona con un asomo de moral.

La indignación es general, se denunció, se tomarán las medidas necesarias y es probable que se quede sin nada de lo que presumía; aun con todo me siento mal, ¿será porque no soporto ver sufrir a la gente, y pienso que ahora él será el discriminado?