| Conrado Filadelfo de León Castillo muestra el formato de cita para el 26 de julio de 2010 que le dieron en el ISSSTE, dado su padecimiento no hubiera llegado jamás. |
miércoles, 13 de abril de 2011
Si quieres morir al ISSSTE debes ir
viernes, 13 de agosto de 2010
Simetría en los colores y trazos
Las satisfacciones y adversidades de la vida mediaron su vocación. Desde pequeño, influenciado por su madre, decidió ser un sobreviviente del mundo de la poesía y la pintura; con el tiempo moldeó formas y definió un estilo propio. Carlos E. Selvas, poeta y pintor, tiene la firme convicción de que las artes, en especial las disciplinas que desarrolla, pueden llegar a convertirse en una esencia -cubierta de colores, decorada con líneas y puntos, y embellecida con cantos escritos- que complementen al hombre.
En Chiapa de Corzo vieron la luz sus primeros trazos; aprendió a pintar los orígenes de la chiapaneca y el parachico de una manera propia, con una técnica a la cual llama abstracta-simétrica-geométrica.
Con una trayectoria hecha continúa con la labor de encontrar oportunidades para expresarse y abrirse a otras visiones, por lo que actualmente, los sábados durante cuatro horas convive con niños, y no precisamente los suyos, con los que experimenta una nueva forma de compartir una de sus pasiones, la pintura.
A través del taller, promovido por el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas, tiene la pretensión de lograr una “generación de Selvistas”, como lo que en su momento consiguió el pintor oaxaqueño Francisco Toledo: su estilo y su forma metafórica de representar el mundo crearon una escuela.
Los pequeños chiapacorceños gustosos aceptan la idea. La técnica que Carlos E. Selvas les comparte, de manera didáctica, sirve para conocer cuáles son los colores básicos, cómo pueden combinarse, y a partir de trazos simétricos construir nuevas imágenes y crear mejores conceptos pictóricos.
El taller se imparte en la Casa Escuela de Tradiciones de Chiapa de Corzo. Inicialmente eran 18 niños que cada sábado acudían, ahora sólo hay ocho, de entre 8 y 14 años de edad. El más pequeño no pinta, sólo juega con los objetos y observa ansioso para dar una pincelada. Los demás parecen estar concentrados en delinear y retocar su trabajo, sin perder la atención en lo que sucede a su alrededor.
domingo, 8 de agosto de 2010
Deuda con Chiapas
La vida de la autora de Balún Canán es el mejor alegato para que todas las mujeres que tienen vocación creativa confíen en sí mismas: Poniatowska
Lucía Sarauz Gutiérrez
Al recibir la Medalla Rosario Castellanos, máximo galardón que otorga el Congreso del Estado de Chiapas, y convertirse en la primera mujer en ostentar la presea que honra la memoria de la más importante escritora mexicana, chiapaneca, del siglo XX, Elena Poniatowska Amor confesó que le debe mucho a Chiapas.
Dijo que desde hace 50 años recibe dones de Chiapas: “No sólo cántaros, tejidos, libros de poesía del taller Leñateros, sino lecciones de vida. Hace 30 años, también, Susana Alexander y yo venimos a Ocosingo a dar una conferencia sobre las mujeres que escriben, y al final, un muchacho de ojos muy inteligentes, debajo de su sombrero campesino, reclamó ‘se le olvidó a usted el segundo sueño de Sor Juana Inés de la Cruz’, y sin más empezó a decirlo de memoria mejor que Jesusa Rodríguez, aquí presente.
“Después de asistir a encuentros, conferencias en Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal y Comitán e, incluso, en la Selva Lacandona, en la que hablan los venados, los quetzales y los saraguatos. Admiré Palenque, Bonampak, Yaxchilán, Toniná, Izapa, pero lo que más me llamó la atención fue comprobar que en todo está la figura de Rosario Castellanos, la figura entrañable, esta niña que siempre acudió a los recursos de su imaginación y de joven fue confinada en un hospital para tuberculosos, después de haber servido en el Instituto Nacional Indigenista que protegía a los lacandones.
“Rosario le dio vida a una marioneta, Petul, que animaba a los niños a lavarse los dientes. Sus personajes fueron el cepillo, el peine, el agua y el jabón. Además de escribir los textos para el Teatro Petul y de sanear toda la Sierra, Rosario tramó sus dos novelas y sus libros de cuentos que ahora son la esencia de Chiapas. Extraordinaria maestra. Sus clases de las cuatro de la tarde en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM sustituían lo que otros convertían en siestas, y ella, reloj-alarma, despertaba conciencias y formaba vocaciones.”
Rosario tendría hoy 85 años, puesto que nació el 25 de mayo de 1925. Elenita, como se le dice de cariño, dijo que la juventud de la escritora comiteca fue solitaria, como la de las mujeres de provincia que en los 40 soportaban unas costumbres muy rígidas que condenaban el amor y la entrega como un pecado sin redención. Por eso Rosario se evadió de la soledad por el trabajo y eso la hizo sentirse solidaria con los demás y concentrarse en algo abstracto que no la lastimara, como más tarde lo haría el amor y la convivencia.
La obra de Castellanos fue una autobiografía que ella exhibió sin esconder siquiera una traqueotomía. Su vida es el mejor alegato para que todas las mujeres que tienen vocación creativa confíen en sí mismas, invitó la autora del célebre libro La Noche de Tlatelolco.
La Medalla Rosario Castellanos con que se honra en este 2010 a Elena Poniatowska Amor no es sólo una distinción, dijo, sino un compromiso que invita a ser el árbol de los pájaros que ya no cantan, “porque en nuestro país la única voz que se escucha es la de las armas”, y continuar con el trabajo que la escritora chiapaneca inició: buscar que esta vida no sea desdichada.
viernes, 30 de julio de 2010
Todo se lo ha dado la poesía
el sol, las flores, el silencio y la lluvia.
Y yo no supe qué hacer con todo aquello
además de asombrarme.
Y cantar.
Y agradecer.
Todo se lo ha dado la Poesía: el paisaje, la Luna, los vientres de las hembras más hermosas dulcemente paridas por el húmedo vientre de la patria. Todo se lo ha obsequiado: la música más honda de la Música y las huellas de oro en el ojo de oro de la Imaginación. Todo se lo ha ofrecido. Incluso las arterias del Tiempo y el sentido del mundo: Nacimiento, Vida, Muerte, Amor y Permanencia. Ahora, también, el merecido reconocimiento de su pueblo.
Bajo el principio de que honrar honra… el H. Ayuntamiento Constitucional de Ocosingo decidió, en solemne sesión de Cabildo, colocar una placa conmemorativa en la casa en que nació, el 15 de diciembre de 1950, el poeta Efraín Bartolomé Rodríguez, hijo de don Rodulfo Bartolomé y de doña Celina Rodríguez, y rendirle un homenaje en vida al mayor de sus creadores.
“A través de su obra literaria, este hombre ha sabido leer el corazón profundo de su tierra y nombrarlo con palabras luminosas que han logrado volar de Chiapas a México y de México a siempre…” Además, se decidió “cambiar la nomenclatura a la calle que de hoy en adelante se llamará Avenida Central Efraín Bartolomé”, se lee textualmente en el Reconocimiento al Mérito Ciudadano entregado, a nombre de todo el pueblo ocosinguense, por el cuerpo de regidores, en el auditorio de la Universidad Tecnológica de la Selva. El acto protocolario estuvo coordinado por el secretario municipal Francisco Argüello.
También estuvieron presentes, como invitados de honor, Marco Antonio Besares Escobar, secretario de la Rial Academia de la Lengua Frailescana, y Héctor Cortés Mandujano, novelista y dramaturgo; no obstante, se sintió la ausencia del gran cuentista Eraclio Zepeda, quien por motivos de salud no pudo asistir a la ceremonia en la que también participaría.
Testigo de fe pública
Tras la entrega del reconocimiento, Besares Escobar toma la palabra y, leyendo un texto de corte notarial-literario, apunta: “Asisto como testigo de fe pública, como escribano chiapaneco que ejerce hoy en la jurisdicción universal de las palabras encantadas, en ellas no existen linderos legales, por eso no pedí autorización para esta intervención protocolar siendo notario fraylescano, así pues, hago constar que estoy constituido en la capital de estos valles cabalgantes hacia el sol, que todos los presentes previamente se han identificado a satisfacción con la credencial de la buena voluntad y la amistad sincera, de la admiración y respeto que le tenemos al hombre de los poemas que arden iluminando las rutas hacia la paz del ser…
“El destino, dirigido por los astros alineados este día, me designó y ubicó aquí en este espacio del mundo maya, en esta ciudad bajo el relámpago, para usar la voz de mi alma, acompañada del ritmo de la música solar y felicitar con entusiasmo a los miembros de este Cabildo que tuvieron la maravillosa idea de honrarse honrando merecidamente a un poético ser, parido en estas tierras de selva, de agua, de cielo y cuevas de jaguar.
“En el acta de Cabildo, supongo, y en el acta de protocolo de los poetas eternos quedará descrito este acto maravilloso de celebración y alegría, para los efectos que haya lugar, en la memoria colectiva universal.”
Ocosingo Bartolomé
Toca el turno de hablar al nacido en la finca El Ciprés, de Villaflores, Héctor Cortés Mandujano, y en un escrito de exquisita manufactura hace el casamiento espiritual del poeta con su pueblo: “Y con Ocosingo a cuestas ha escalado peldaño a peldaño, verso a verso, poema a poema, página a página, libro a libro, hasta llegar a la cima del alto nombre de Poeta, de Poeta con mayúscula.
“Y diciendo ‘soy de Ocosingo’ ha ganado uno a uno los premios más importantes de nuestro país. Y con Ocosingo al lado de su nombre han sido vertidos sus poemas a otras lenguas, se ha cantado a su tierra en otros idiomas.
“Y de pronto hoy, feliz, felina y mágicamente, los nombres Efraín y Ocosingo se han vuelto uno. Y de tanto decir ‘Casa paterna’ ahora su casa paterna dice llamarse ‘Efraín Bartolomé’, y una calle que antes era sólo una referencia cardinal se llama desde hoy ‘Efraín Bartolomé’ y el Poeta, el que nació aquí el 15 de diciembre de 1950, parece ahora llamarse Efraín Ocosingo y su pueblo Ocosingo Bartolomé, en una unión alegre que vuelve una a la Tierra y la Poesía, una la Palabra y la Selva, una la Patria y el Hombre.”
Sin contradicciones
Efraín Bartolomé agradece a sus paisanos con evidente emoción y con esa honestidad que caracteriza a las personas luminosas y transparentes evita frases de corte humillatorio y políticamente correctas como “No me explico por qué me han elegido a mí para recibir esta distinción que de ninguna manera merezco” o “Agradezco el alto honor que inmerecidamente se me brinda”, antes bien reconoce la inteligencia y sensibilidad de quienes creen que merece este reconocimiento, “sus buenas razones tendrán y no seré yo quien los contradiga”.
“Algo he de haber hecho bien para merecer este reconocimiento y ese algo creo que se reduce a tres cosas, más o menos involuntarias: he amado profundamente mi tierra ocosinguense, he amado a su gente y he entregado mi vida a la Poesía. He registrado las hondas experiencias emocionales que la vida me ha deparado, las he procesado en mi atanor espiritual y las he transformado en artefactos artísticos, en gemas del alma, en pulidas joyas verbales con las cuales no me quedo, egoísta y avariciosamente: las entrego a mi prójimo en forma de poemas, en forma de libros, en palabras donde mi sangre fluye.
“Así fue: recogí un poco de la húmeda tierra natal y la amasé con sangre y luz hasta lograr una escultura donde, como lo quería mi admirado maestro Salvador Díaz Mirón, palpitaba una hermosura trágica.”
Efraín Bartolomé, al escribir poesía, arrojó un puñado de pétalos al Cañón del Sumidero… y, ahora, escucha el eco.
