¿Pinocho?

¿Pinocho?
De ningún modo, es el canshapito posando con una su mascarita de parachiquito

jueves, 2 de diciembre de 2010

El Canshape (XXXVI)


Lenta legislatura

El humor es un recurso retórico de singular eficacia. Aunque sumamente difícil. Es necesario tener mucho talento para que el humor no degenere en tópica parodia, en grotesco lugar común, en simple grosería o, en el peor de los casos, en vil infamia.
María Jesús Casals Carro

Ahora resulta que la ley no es ley. El hecho de que aún no estén integradas las diversas comisiones de la LXIV legislatura local no habla de un esfuerzo por buscar los mejores perfiles para encabezarlas, como quieren hacer creer algunos diputados, sino de una evidente irresponsabilidad, pues la ley marca que deben estar integradas en los primeros 15 días de trabajo, y esta disposición no puede ser manipulada y utilizada a conveniencia.
Legislaturas completas, es decir, de tres años, han integrado rápidamente sus comisiones y se han puesto a trabajar; entonces, por obviedad, más apurados deberían estar los actuales diputados porque su tiempo es breve; pero no, todavía se dan el lujo de andar desperdiciándolo. De seguro algunos todavía no se la creen, otros siguen en el conflicto de no saber cómo arreglar su oficina para que sea la más bonita, pero los que de seguro han de estar entorpeciendo el engranaje del Congreso son los figurines, esos que todo el tiempo quieren ser protagonistas y hacer su ley, y que en lugar de dar el ejemplo, mueren de flojera de tanto repetir en la curul.

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Por ahí se rumora que se prepara un magno evento cultural y artístico de proporciones nunca antes vistas. Que toda la comunidad de creadores de Chiapas empieza a organizarse, a sacar sus mejores trapos, a donar su talento. Que los poetas olvidados salen de debajo de su respectivas piedras, que los pintores mancillados harán su propia Capilla Chiapa de Corzo, Capilla San Cristóbal, Capilla Tapachula, que los grupos folklóricos menospreciados preparan cuadros sorprendentes, que los escultores, obras monumentales. Fotografía, montaje teatral, instalación, declamación, canto, enrames, comida grande, corridas de toro, desfile de carros alegóricos y, bueno, lo que se imagine, las propuestas siguen llegando, todo para celebrar tan importante acontecimiento: la salida, por fin, de la edecán de la cultura. No importa quién venga, se dice, con seguridad lo hará mejor que la que está, que si no mejor por lo menos con un trato más amable, menos déspota. Que venga quien ha de venir, que se vea en el actual espejo y que aprenda, con su ejemplo, justo lo que no hay que hacer.

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La Ley General para Prevenir y Sancionar los Delitos en Materia de Secuestro, reglamentaria de la fracción XXI del Artículo 73 de la Constitución Política de México y que recientemente fue dada a conocer por la Secretaría de Gobernación no tendrá mayor efecto ni reducirá en lo absoluto esta actividad ilícita que generó en 2009 un estimado de 7 mil 680 millones de pesos para los delincuentes.
En cuanto a la acción penal, se aplicarán de 20 a 40 años de prisión y se sancionará de 500 a 2 mil días multa a quien detenga en calidad de rehén a una persona, la amenace con privarla de la vida o le cause daño para obtener, para sí o para un tercero, rescate o cualquier beneficio de los familiares.
¿Pero acaso los delincuentes incurren hoy en el delito porque las sanciones son mínimas, porque no les preocupa pasar unos años en prisión o pagar una multa que con toda seguridad saldan con lo que guardan bajo el colchón? No. Ningún secuestrador, aunque sea de medio pelo, piensa siquiera en caer en manos de la justicia, de modo que qué importa si las penas son más severas, al fin y al cabo cuentan con una gran aliada: la corrupción.

*El Canshape es un sitio encantado de Tuxtla Chico.

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martes, 30 de noviembre de 2010

El Canshape (XXXV)


Sacerdocio femenino

Analista: en el trabajo periodístico, persona que escribe el análisis o explicación objetiva de los hechos noticiados y que aporta los datos precisos para interpretarlos correctamente.
Comentarista: en el trabajo periodístico, persona que enjuicia subjetivamente los acontecimientos y que manifiesta de manera explícita su opinión.
En la más elemental lectura de estas dos definiciones, vemos ya la distribución de campos y de tareas de las labores específicas de la redacción en los medios periodísticos. El análisis corresponde a las funciones propias de la interpretación periodística (o dicho de otra forma, al segundo nivel de profundidad de la información periodística), mientras que el comentario debe quedar reservado meticulosamente a la reducida parcela de la opinión.
José Luis Martínez Albertos

En el libro-entrevista “La luz del mundo. El Papa, la iglesia y las señales del tiempo. Una conversación con el Santo Padre Benedicto XVI”, del escritor Peter Seewald, el líder de la Iglesia Católica por primera vez declara que se tolera el uso del condón como medida preventiva de contagio de Sida, pero que la solución se encuentra en la humanización de la sexualidad. Pero también habla sobre un tema de mayor importancia en términos doctrinales que el uso o no del preservativo: la no ordenación de mujeres al sacerdocio.
Preguntado por la presencia de la mujer en la Iglesia, el Papa afirma que la Iglesia “no tiene facultad alguna” para poder ordenarlas. Dice que Cristo constituyó la iglesia primitiva con una estructura fija: con los doce apóstoles, sus sucesores, los obispos y los sacerdotes, todos hombres.
“No hemos sido nosotros los que hemos creado esta forma de Iglesia, seguirla es un acto de obediencia, tal vez una de las obediencias más pesadas. No podemos hacer lo que queramos, tenemos que atenernos a la voluntad del Señor.”
La admisión de las mujeres al sacerdocio ministerial es uno de los problemas más candentes en los países con tradición anglicana (catolicismo no papal). Así, por ejemplo, el teórico del progresismo católico E. Schillebeeckx O.P. dice: "...Las mujeres... no tienen autoridad, no tienen jurisdicción. Es una discriminación... La exclusión de las mujeres del ministerio es una cuestión puramente cultural que ahora no tiene sentido. ¿Porqué las mujeres no pueden presidir la eucaristía? ¿Por qué no pueden recibir la ordenación? No hay argumentos para oponerse al sacerdocio de las mujeres... En este sentido, estoy contento de la decisión [de la Iglesia anglicana] de conferir el sacerdocio también a las mujeres, y, en mi opinión, se trata de una gran apertura para el ecumenismo (unidad cristiana), más que de un obstáculo, porque muchos católicos van en la misma dirección”.
Y aunque no existe un sustento bíblico que impida la ordenación sacerdotal de mujeres, los católicos de cepa apelan a la Tradición, entendida no como "costumbre antigua" sino como garantía de la voluntad de Cristo sobre la constitución esencial de su Iglesia. Esta Tradición se ve reflejada en:
La actitud de Jesucristo. Históricamente Jesucristo no llamó a ninguna mujer a formar parte de los 12. En esto debe verse una voluntad explícita, pues podía hacerlo y manifestar con ello su voluntad. Jesucristo debía prever que al tomar la actitud que tomó, sus discípulos la interpretarían como que tal era su voluntad. Y así la tomaron.
De modo que, aunque pueda parecer injusto y discriminatorio, y en términos generales lo es, las mujeres seguirán cumpliendo funciones secundarias dentro de la estructura de la Iglesia Católica Apostólica y Romana.

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lunes, 29 de noviembre de 2010

El Canshape (XXXIV)

De vuelta

"Pienso que ahora, cuando escribo, habrá otras muchas personas haciendo lo mismo: la columna. No sé cuántas. Es una forma de comunión curiosa, en una liturgia rara, rarísima. Una profesión poco defendible: escribir algo más de treinta líneas cada día sobre lo que todo el mundo sabe, y meter en medio nuestras cosas: a veces un ramalazo de amor, otras de desidia y de su soplo de abandono, o el dolor del puntapié que nos da el oficiante de al lado. Hacemos una cacería continua de algo que no existe: la realidad. Tratamos de buscar antecedentes, leyes generales: de fingir que hubo un pasado, cuando hubo tantos, y que hay un futuro, cuando eso es lo que menos existe de todo. Intentamos comunicarnos: dar palabras a quienes piensan lo mismo que nosotros, pero no las tienen dispuestas; o producir ira a quienes están en las antípodas"
Eduardo Haro Tecglen

Tras unas merecidas vacaciones, de las que dispuse la mitad para celebrarme y cantarme a mí mismo, como Walt Withman, por mi cumpleaños feliz (fiestononón a decir de algunos), y la otra mitad para visitar a mi madre adorada, allá en su pequeña casa roja de Infonavit, tan suya que hasta el aire que uno respira se debe exclusivamente a su generosidad, rodeada de vegetación abundante, endémica de Tuxtla Chico, vuelvo a la ciudad y a la escritura de esta columna: los primeros pasos, ya con sus respectivos tropezones y raspones, en este mundo avasallador del comentario periodístico.
No es cosa fácil, he de reconocer, y mi primer error fue democratizar la opinión, porque no ocurre como con una entrevista o un reportaje, en los que la información es una y lo que es apreciado es su tratamiento, la forma particular en que cada colega hace su trabajo, de ahí que cada acierto sea reconocido, y los yerros se minimicen: exponerlo no representa riesgo mayor. En los juicios, por otro lado, uno se enfrenta a los millones de juicios distintos y lo peor que se puede pretender es superponer alguno. De ahí que eventualmente comprenda la distancia que a veces existe entre reporteros y columnistas, pues rara vez comparten la misma percepción. Por mi parte, no dejo de ser lo primero y estoy empeñado en ser lo segundo.

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Me pregunto por qué se hicieron de la vista gorda durante tanto tiempo los de la Iglesia Católica y recién aceptan el uso del condón sólo como medida para prevenir la transmisión del Sida y diversas enfermedades venéreas, si principalmente es utilizado como método anticonceptivo –sí, esa palabrota que los hace persignarse−. A lo mejor digan que ni enterados estaban, de ahí que a lo largo de la historia se sepa de tanta monja embarazada por los propios sacerdotes.
Como seguramente ya sabe, el Papa Benedicto XVI admite el uso del condón en algunos casos como en las relaciones sexuales con prostitutas. Un poco atrasada la resolución, pues su uso no es de ahorita –ay, sí, qué descubrimiento−. Ya en Egipto, al menos desde 1000 a. C. se utilizaban fundas de tela sobre el pene. La leyenda del rey Minos (1200 a. C.) hace referencia al empleo de vejigas de pescado o vejigas de cabra para retener el semen. El preservativo masculino también tiene antecedentes en Grecia y Roma donde se usaban membranas animales (de intestino y vejiga).
Este pequeño gesto de tolerancia, motivado por la necesidad de proteger la salud y sin ser indiferentes a la forma en que se vive la sexualidad hoy en el mundo, puede tener derivaciones positivas para la Iglesia, pues la continua pérdida de adeptos debido a lo inexorable de su ideología puede reducirse al abrir esta ventana a la luz del nuevo siglo y dar fortaleza a lo que bien puede llamarse la evangelización moderna.

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lunes, 22 de noviembre de 2010

Casa de citas/ XXIX

Ilustración: Mónica Robles Corzo

Torturas y regalos
Héctor Cortés Mandujano

En Historia de la tortura, de los albores de la humanidad a nuestros días, de Lewis Lyons (Diana, 2003), se trascribe un castigo del Código de Hamurabi, “escrito en Babilonia en lengua arcadia en 1750 a. C.” que supone incapacidad natatoria en las mujeres (p. 24): “Si una esposa es señalada como adúltera, será echada al río por el bien de su esposo aun si no se le sorprende acostada con otro hombre”. La mujer era echada al Éufrates. “De ser inocente, llegaba sana y salva a la otra orilla. De ser culpable, la corriente la arrastraba y moría ahogada”.
Es decir: si eras buena nadadora podías tener cuantos amantes quisieras.
“Dracón, cuyo nombre dio origen al término ‘draconiano’, adoptó con demasiado fervor la noción del castigo del Estado. En su código impuso la pena de muerte a casi todos los delitos, aun los más leves, como el hurto menor. Interrogado sobre el motivo de que sus castigos fueran tan crueles, respondió que la pena de muerte era apropiada para el robo de incluso una col” (p. 56). Tienen que leer a Dracón los del Partido Verde.
Las leyes de Manú, escritas tal vez en el siglo I o II d. C., son muy básicas: “Si por arrogancia (un hombre) escupe a un superior, el rey ordenará que le corten los dos labios; si orina sobre él, el pene; si suelta ventosidades contra él, el ano” (p. 74).
La Inquisición (p. 161) “se jactó de haber dado muerte a unas 30 000 brujas en un periodo de 150 años”.
La horca pública parece que fue muy popular como espectáculo, antes de que se usara la guillotina (p. 165). “La primera de las miles de víctimas de la guillotina fue Jacques Pelletier, un bandolero ejecutado el 25 de abril de 1792 en la Place de Grève de París. La ejecución fue rápida y eficientemente consumada, para desaliento del público que, desilusionado por la pobreza del espectáculo, coreó: ‘Que vuelva la horca de madera!’ ”

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Me ha ocurrido en varias ocasiones que gente a la que apenas conozco me regala cosas en fechas que no son ni están cercanas a mi cumpleaños. Cuando trabajaba en una oficina de gobierno me llamó la atención que dos personas que poco o nada tenían que ver con mi labor se dieran a la tarea que encontrar un regalo para mí. Varias mujeres, antes de que fueran mis amigas, me regalaron cosas sin motivo. En los dos casos siguientes, qué raro, se trató de dos hombres serios, sin el menor asomo de intenciones ocultas.
Mi secretaria me anunció que un intendente quería hablar conmigo. Que pase, dije. Entró y luego de saludarme noté su incomodidad para hallar la fórmula que explicara con precisión su presencia y el objeto que traía en sus manos.
—Lo que pasa es que, mire, yo he entrado varias veces a su oficina y he escuchado que usted escucha música, cómo le digo, fina, y también de otros que no son como conocidos por la gente; entonces, mire usté, anduve buscando qué regalarle y conseguí este disco que le traigo de obsequio.
—¿Para mí? Oiga le agradezco mucho, pero no es mi cumpleaños.
—No importa, lo conseguí para usté.
—Muchas gracias, y ¿necesitaba algo de mi parte, quiere que lo ayude en algo?
—No, nomás se lo traje, gracias por atenderme, ya no le quito su tiempo.
Así llegó a mis manos un disco de éxitos de Janis Joplin.

Una amiga, que trabajaba en una oficina cercana, me llamó para decirme que alguien quería entregarme un regalo, pero que le daba pena.
—Pues dile que no tiene que apenarse. ¿Quién es?
—El señor que bolea los zapatos.
—¿Tiene un regalo para mí?
—Sí, dice que se fue de vacaciones a Puebla y que allá te compró un disco.
—Órale, ¿y por qué?
—Dice que le caes muy bien.
Llegó el hombre, tímido, y me entregó un disco de Óscar Chávez.

Hubo otro que, en mi cumpleaños, me regaló un pequeño ataúd tallado a mano (y eso que, estoy seguro, no había leído ese gran relato de Truman Capote) que al abrirlo mostraba un muñeco de madera con una estaca en el corazón. Pero esa es otra historia.

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Una pinta, llena de ardor, en una pared de San Cristóbal: “Jovany, no vales la pena. Me da risa tu cosita”.

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En una comida conversé con don Enrique Mahr, quien tuvo un padre, tiene un hijo (estábamos, por cierto, en su casa) y un nieto del mismo nombre. Él me habló del libro y al día siguiente, como me ocurre con frecuencia, me hallé en una librería con el último ejemplar del mismo. Lo compré de inmediato y fue una muy buena compra.
El Archivo Municipal de Tumbalá, Chiapas 1920-1946, de José Alejos García y Elsa Ortega Peña (UNAM, 1990) es, sin darle vueltas, un magnífico volumen, una investigación prolija, una inteligente propuesta de edición. Cuenta documentalmente la historia de esa región y, a la par, la historia de Chiapas en tres lapsos: Del pinedismo al agrarismo (1920-1929), Movimiento campesino y Reforma Agraria (1930-1933) y La decadencia de las fincas cafetaleras (1934-1946). Hay, por supuesto, una introducción y otros textos que sirven para leer el meollo del libro: los documentos facsimilares, sin anotaciones, sin intervenciones.
Uno de los grandes méritos del volumen es su orden y lo atinado de la selección documental. Se lee como si fuera una novela colectiva. Las notas, cartas, oficios, informes logran armar con mucha coherencia lo que ocurría: “Hay algunos individuos de esta ranchería que [...] no tienen maíz y se estan muriendo de ambre (27 de marzo de 1920)”.
“...impedir hasta donde sea necesario y posible la salida de trabajadores nacionales con destino a los Estados Unidos de América, haciéndoles saber la escacez de trabajo existente y los requisitos que en todo caso hay que satisfacer para ser admitidos en territorio Americano, como son los de saber leer y escribir y el pago de ocho dólares por persona (28 de marzo de 1922).”
“...los terrenos ejidales con que cuenta este Municipio, son tan reducidos, que apenas nos basta para sembrar maíz y frijol que nos sirve para cubrir las necesidades y sustento de nuestros infelices hijos y no obstante de ser tan quebrados y estériles, hay por desgracia en este pueblo algunos ladinos que se apoderan de lo mejor de nuestros terrenos (28 de noviembre de 1927).”
“...sus puercos me perjudican y que procuraran ponerles narigueras para que así no puedan jociar la tierra [...] procuro no hacer ningún mal a estos pobres indios, pero como digo (...) ellos no hacen caso (11 de nobiembre de 1929).”
Es asombroso encontrar un Comité Director de la Campaña nacional Antichina, integrado por diputados (con nombre y firma), que dirige un oficio al Congreso de la Unión, el 13 de agosto de 1931, y explica que su objetivo principal es cooperar “en la plausible y vigorosa campaña que han emprendido en contra de los perniciosos e indeseables elementos chinos”. Puntualizan: es necesario “resolver el problema eliminatorio de los chinos”.
El agente rural M. Belisario Astudillo informa al presidente municipal, el 9 de junio de 1934: “me permito darle cierto informe de la conducta de este individuo, es uno de los llamados ‘HECHICEROS O BRUJOS’ y éste ha tomado como un ábito estar amenazando a todos”. No hubo que lamentar, dice, porque lo que pasó “no fué más que una leve disputa sin pasar a espeluznante tragedia”.
Llega la educación socialista, la quema de santos, los conflictos por tierras. Una maestra rural, Guadalupe López, se queja el 31 de mayo de 1937 con una ortografía que ya prefiguraba la escritura de algunos maestros actuales: “...la maestra y el Agente Rural, no disponen de ningun aucilio justo; nadie hovedese”.
Hablan de Domingo Montejo (en acta del 12 de agosto de 1943) “... em peso a pegar a dicha niña con tanta brutalidad que al otro dia amanesio muerta a consecuencia de la paliza que le dio”.
El libro cierra con el acta ministerial que da cuenta del ahorcamiento por mano propia del alemán Federico Schilling, en 1946, encargado de la finca El Triunfo. Año cero. Ha concluido la expropiación de latifundios, ha muerto la última finca cafetalera.

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En Mr. Vértigo, de Paul Auster (Anagrama, 1995: 72-73), Walt ha escondido el secreto de sus primeras levitaciones. Quiere contárselo a su amigo-hermano Aesop, pero quiere asegurarse que él no lo divulgue:
“—Levanta la mano derecha y jura que no se lo dirás nadie. Júralo por la tumba de tu madre. Júralo por el blanco de tus ojos. Júralo por el coño de todas las putas del barrio negro.
“Aesop suspiró, se agarró los huevos con la mano izquierda —así era como los dos hacíamos los juramentos sagrados— y levantó la mano derecha.”