¿Pinocho?

¿Pinocho?
De ningún modo, es el canshapito posando con una su mascarita de parachiquito

lunes, 24 de mayo de 2010

El Canshape (VII)

·Conejo y Tapachulteco ·Cae mal ·Ya, ya pasó ·Un canto sin fronteras

Esta semana presentaron a tres mujeres que serán operadoras del Conejobús. Raúl Serrano Aramoni, director general del Sistema de Transporte Urbano de Tuxtla S.A. de C.V., dijo que no se trata de desplazar a los compañeros varones, sino brindar igualdad de oportunidades laborares en una empresa que ofrece todas las prestaciones de ley. La exigencia será igual, pues tendrán que cumplir con los estándares de calidad requeridos para brindar un mejor servicio cada día. Adelantó que pronto instalarán cámaras de vigilancia y botones de emergencia o pánico en las unidades para garantizar la seguridad de los usuarios. Es importante hacer mención que desde la puesta en marcha del Conejobús los índices de accidentes viales han disminuido considerablemente, pues antes se registraban cerca de 80 percances por mes, entre la ruta 1 y 2, y hoy sólo se tiene conocimiento de dos, sin que la culpa haya sido de los operadores. En lo referente a la situación económica de la empresa, se desmintió que se tengan problemas y menos que los socios estén inconformes, se les ha pagado en tiempo y forma, y no se ha hecho uso de ningún tipo de subsidio… En Tapachula ya no se llamará Hucalerobús, sino Tapachultecobús, debido a que a algunos no les parecía muy simpático el primer nombre; no obstante, los habitantes de la Perla del Soconusco ya se habían hecho a la idea de su huaca, aunque también pudo llamarse Perlabús.

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“Pásele a tirar mierda a Diego”, tituló Ciro Gómez Leyva su columna —La historia en breve— de hace un par de días. Esto me llamó fuertemente la atención porque eso parece. La desventura por la que atraviesa un ciudadano es motivo de festejo para muchos. Cuál es su pecado. Ser millonario, y, quizá, soberbio. Pero quién no lo es, soberbio, claro, porque millonarios ni aunque trabajemos 25 horas al día.
Se imagina, que uno corriera la misma suerte por ser cae mal. Tuxtla estaría despoblada. Hace tiempo que sólo hubieran encontrado mi camioneta cerca de mi rancho, si los tuviera.
Diego Fernández de Cevallos no es en este momento más que el personaje producto de su paso por la política, su personalidad polémica, y su desenfado en aceptar su riqueza producto de su carrera como abogado. Es en todo caso una celebridad, no un candidato a la presidencia de la república, diputado o senador. No veo, entonces, porqué muchos hacen un recuento de sus “fechorías” como justificando su levantón. Porqué pensar que se lo tenía merecido. Es un ser humano que tiene una familia angustiada y esperando su retorno.
Hay dos cosas claras: si lo hubieran querido matar, dejan tirado su cuerpo en plena calle. Si lo que querían era dinero, quién mejor que él para negociar, ya se hubiera pagado el rescate con absoluta discreción.
¿Se traería otras cosas entre manos, o entre barbas, el Jefe Diego?

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La Coparmex-Chiapas quiere quitarle el miedo a sus afiliados. Para ello trajo al popular economista Erik Guerrero Rosas para decirles casi al oído “ya, ya pasó”. Asegura que las secuelas de la crisis económica mundial registrada el año pasado no son precisamente en los bolsillos sino en la mente. “El miedo se apoderó de los mercados en 2009, un año después, aunque la economía se esté recuperando, los hombres de negocios viven en la incertidumbre y el pesimismo, exageramos todo y nos hundimos en la depresión”. Según Mitofsky, 86 de cada 100 mexicanos consideran que el panorama de 2010 es peor que el de 2009. No obstante, vienen vacas gordas, asegura el conferencista, así que le recomendó a los chiapanecos ahorrar e invertir en propiedades, para cuando haya otra crisis no se sienta tanto.

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Si viviera Rosario Castellanos sería una de las abuelitas más inteligentes y con más nietos de Chiapas (todos querríamos emparentarnos). En vísperas del aniversario 85 de su natalicio, el Coneculta, en coordinación con el colectivo La décima musa, invitan a “Un canto sin fronteras”, del 24 al 26 de mayo, donde se llevará a cabo la presentación del libro Rosario Castellanos, su presencia en la antropología mexicana, de Carlos Navarrete (26 de mayo, 19 horas); la presentación de la revista “Canto sin Fronteras”, de La décima musa, publicación con un excelente cuidado editorial que representa el sueño materializado del colectivo de escritoras, históricamente el tiraje es de 5 mil ejemplares (27 de mayo, 19 horas); y la conferencia “Rosario Castellanos: Inteligencia y sensibilidad”, con la escritora Dolores Castro, entrañable amiga de la poetisa comiteca (11 horas). Todas las actividades se desarrollarán en el Auditorio General del Centro Cultural Jaime Sabines.

Contactos:
roraquiar@hotmail.com
961 117 3606

lunes, 17 de mayo de 2010

Casa de citas (I)


El cisne ciego
Héctor Cortés Mandujano

Dice Rosario Castellanos en “Aventura del libro” (Mujer de palabras. Artículos rescatados de RC, volumen I, 2003:35): “Y me arrojé sobre Homero con Furia. Y cuando después de páginas y páginas describiendo las armas de los contendientes de las batallas o remontándose a los árboles genealógicos extraía una sencilla frase: ‘el mar innumerable’, ‘la de los rosados dedos’ o tantas más, suspiraba recompensada como el que encuentra una perla después de abrir muchas ostras. Pero aunque me hubieran sometido a un potro de tormento no hubiera estado de acuerdo jamás entonces con quien afirmara que Homero como cualquier poeta de idénticas dimensiones a las suyas, me aburría espantosamente”.
Como mi placer cotidiano es leer y leer (aunque, en efecto, en ocasiones para que aparezcan las perlas literarias tengo que abrir muchas ostras-hojas), me he detenido en algunas líneas que me gustaría compartir contigo lector, lectora. Espero que no te aburras. Bienvenido a mi caza, a tu casa de citas.

No hay que creerle mucho a Rosario cuando habla de aburrimiento en la lectura. Era una lectora voraz, como lo atestiguan sus libros ensayísticos, particularmente El mar y sus pescaditos, y Mujer que sabe latín (FCE, 1984) en donde comenta, casi exclusivamente, sobre libros escritos por mujeres (hay textos que evidentemente se salen del tema); su análisis a veces se enfoca más en la persona de la escritora que en sus escritos y, en varios casos, los libros comentados nomás son pretextos para desarrollar sus ideas personales acerca del papel de la mujer en la sociedad. Dice, por ejemplo, en “La participación de la mujer mexicana en la educación formal” (p. 40): “La maternidad no es, de ninguna manera, la vía rápida para la santificación. Es un fenómeno que podemos regir a voluntad. Y sepamos, antes de tener los hijos, que no nos pertenecen y que no tenemos derecho a convertirlos en los chivos expiatorios de todas nuestras frustraciones y carencias sino la obligación de emanciparlos lo más pronto posible de nuestra tutela.
“Y en cuanto a los maridos no son ni el milagro de San Antonio, ni el monstruo de la laguna negra. Son seres humanos, lo cual es más difícil de admitir, de reconocer y de soportar que esos otros fantasmas que nos hacen caer de rodillas por la gratitud o que nos echan a temblar por el miedo. Seres humanos a quienes nuestra inferioridad (la cursiva es mía) les perjudica tanto o más que a nosotras, para quienes nuestra ignorancia o irresponsabilidad es un lastre que los hunde.”
Dura la Chayito, ¿de veras la habrán leído las tantas que pululan por allí enarbolando, en su nombre, banderas feministas?
En este volumen, por cierto, dedica un artículo a Doris Lessing, la escritora inglesa que para muchos fue conocida a partir de que, en el 2007, ganó el Premio Nobel de Literatura, otra feminista que da fuertes latigazos a las mujeres que quieren tomarla de bandera, y de quien hablaremos con seguridad en cualquier momento.

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Hay gente obvia que persigue a quien admira para arrancarle un autógrafo o tomarse una foto; algo deplorable, según yo. Hay, en cambio, la vez en que uno se halla frente a un verdadero artista y el instante queda grabado en la memoria.
Isaiah Berlin, antes de convertirse en el personaje que fue, conoció a Anna Ajmátova. Visitó San Petersburgo y alguien lo llevó a la casa de la poeta, cuenta Jesús Silva-Herzog Márquez, en La idiotez de lo perfecto (Fondo de Cultura Económica, 2006:127). Él está en una habitación, a la espera. “Entonces apareció: la mayor poeta rusa del siglo XX. Berlin la describe como una ‘mujer majestuosa de cabello gris’. Una ‘reina trágica’ que se desplazaba lentamente con una inmensa dignidad. Sus rasgos hermosos y tristes, su expresión severa y suave”.
Gueorgui Adámovich, en Letras Libres (número 115, julio 2008:43), también habla del impacto de verla, de convivir con ella: “Me sorprendía con su apariencia. Ahora, en lo que se escribe sobre ella, a veces la llaman una belleza; no, no era una belleza. Era algo más que una belleza, mejor que una belleza. Nunca vi a otra mujer que, por su rostro y su aspecto, por su fuerza expresiva, por su genuina inspiración, que de inmediato llamaba la atención, se distinguiera entre todas las mujeres”.
Algo similar ocurrió conmigo con otra mujer. Hace años fui a La Habana (a mero Cuba, como dice un compa de Villaflores), a un encuentro de intelectuales. Se abordarían, en distintas mesas, cuestiones sobre la literatura, la pintura, las artes. En el auditorio Carlos Marx, en la inauguración, tuvimos lugar especial para escuchar el largo discurso de Fidel Castro. En los pasillos del hotel donde se celebró la convención uno se encontraba con gente famosa.
Entré en unos de los salones donde se hablaría de teatro. La mesa, dijeron, la presidiría un personaje cubano de importancia. No se dijo quién. Y entró, majestuosa, erguida, con una pañoleta ajustada a su cabello, la impresionante bailarina Alicia Alonso. Yo estaba en primera fila y quedé impactado con su movimiento, primero, y con su rostro, después. Parecía un cisne. Los ojos eran impresionantes: expresivos, parecían alumbrar lo que veían. Confesó que estaba perdiendo la vista, que no podría leer el texto que le pusieron enfrente. Uno de los organizadores le dijo que no importaba, que querían nada más tenerla allí para gozar de su presencia. Ella habló de su experiencia como bailarina, como maestra; del ballet de Cuba, de los jóvenes que habían abrazado esa carrera. Quedé seducido, también, ante su voz. No sé lo que dijeron los demás. Me dediqué a mirarla todo el tiempo. La tengo en mi memoria.

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Tom Wolfe fue uno de los renovadores del periodismo norteamericano en los años 60 (junto con Norman Mailer y Truman Capote, por mencionar a los más conspicuos), que al final renovaron el periodismo en todo el mundo. Aparte de reportero y cronista, Wolfe es un novelista extraordinario. En su debut triunfal escribió La hoguera de las vanidades (Anagrama, 1992), una gran novela donde uno de los personajes, Peter Fallow, es periodista. La opinión de Tom sobre quienes se dedican a esta actividad no es muy buena. Los llama “moscas de la carne”. ¿Moscas de la carne? (533-534): “Los periodistas. Me divierte ver lo mucho que se preocupan esos... insectos por lo que ocurre a nuestras almas. ‘¿Estamos siendo demasiado agresivos, desalmados, fríos?’, parecen preguntarnos... como si la prensa fuera una bestia rapaz, como si fuese un tigre. Estoy convencido de que a los periodistas les encanta que la gente piense que están sedientos de sangre. Se sienten adulados por el miedo que inspiran a los demás. Pero no son tigres exactamente. Son más bien moscas de la carne. En cuanto captan el olor, comienzan a revolotear en enjambre. Si les pegas un manotazo, no hay peligro de que muerdan. Se esconden donde pueden y luego, en cuanto vuelves la cabeza hacia otro lado, se lanzan otra vez sobre ti. Son moscas de la carne”.
Ilustración: Manuel Velázquez.

jueves, 13 de mayo de 2010

El Canshape (VI)

·Desafuero a golpeadores ·Comerciante cumplidor

Crecí al lado de tres mujeres magníficas: mi abuela Candelaria, mi madre Libertad y mi hermana Nirvana. Ellas me enseñaron con su trato el gran regalo que tenemos de contar con su compañía en este mundo. Jamás me sentí solo por no tener a mi padre conmigo, ellas se las ingeniaron y agradezco todo lo que hicieron por mí. Hoy amo a una mujer que es mi complemento y mi gran alegría, no le veo más que virtudes. Desde su llegada a mi vida soy una mejor persona, y por eso quiero cuidarla y hacerla feliz. No imagino un mundo más amable sin las mujeres, por eso me duele hasta las médula cuando leo en las noticias que la violencia contra ellas continúa, que son las propias autoridades —desde luego las ignorantes y silvestres— quienes les hacen daño, en lugar de ser ellas quienes las protejan, de feminicidios, de violaciones y de otras cosas que no se merecen ni en pesadillas.
De los casos sonados está el del presidente de Pantepec, Enrique Hernández Vázquez, quien durante el concierto ofrecido por José Manuel Figueroa con motivo del Día de las Madres, abofeteó y pateó en público a su esposa Estela Velasco. En estado de ebriedad le gritó a los presentes que no se metieran porque era un asunto entre “su vieja” y él. Lo grave del asunto es que la propia agredida se negó a recibir atenciones médicas como diciendo “déjenlo que me pegue, para eso quería yo marido”.
También en Pichucalco se dio un caso similar, el celebérrimo El Pozol (A), Santiago Quevedo Escobar, secretario municipal, volvió a escena al cachetear y tirar de las escaleras del ayuntamiento a la regidora petista Laura Hernández, quien solicitaba la carta de residencia de su candidata a la alcaldía, Laura Luna. Este oscuro personaje —ha de ser pozol de cacao— debe pagar ya no por su abuso de autoridad, varias veces denunciado por el corresponsal Rafael Velasco, sino por esta agresión que evidencia no sólo a una persona enferma de poder, sino de sus facultades mentales.
Estos dos casos deben ser tomados en cuenta por la Comisión de Equidad de Género del Congreso del estado, considerar seriamente el desafuero para que todo el peso de las leyes chiapanecas caiga sobre ellos. De nada sirven leyes pensadas en el empoderamiento de la mujer, si no se aplican. Esta es la oportunidad de mostrar la buena voluntad de nuestro gobierno. Y, por favor, mujeres, denuncien.
En Facebook se lee una frase que puede ayudar a crear consciencia:
Mientras le gritas a tu mujer, hay un hombre deseando hablarle al oído. Mientras humillas, ofendes, insultas y degradas a tu mujer, hay un hombre cortejándola y recordándole que es grande. Mientras violentas a tu mujer, hay un hombre deseando hacerle el amor. Mientras haces llorar a tu mujer, hay un hombre que le roba sonrisas.

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Con el fin de regularizar el comercio informal en Chiapas, el gobierno del estado puso en marcha la estrategia “Comerciante cumplidor”, que busca que los pequeños giros como venta de manguito con chile, elote asado, frutas, jocote curtido, cacahuate, helados, caballito, turulete, gelatinas, flanes, pozol, tamales, churros; boleros, artesanos, joyeros, algodoneros, globeros, y demás, contribuyan con su respectivo pago de impuestos, pero, también, reciban herramientas para sus negocios, descuentos y asistencias, y seguro de vida, gastos médicos, enfermedades graves y siniestros.
Los interesados deben acudir al módulo de atención ciudadana ubicado en Palacio de Gobierno. Los requisitos son ser mayor de edad y darse de alta en el régimen de pequeños contribuyentes en la sucursal de BanChiapas más cercana. Esta estrategia, que puede parecer pesada para los que ganan poco, tiene sus beneficios. Primero, pagarán los impuestos proporcionales a su actividad, de modo que no será mucho. Segundo, y lo verdaderamente bueno, tendrán garantías de salud y seguridad que en las actuales condiciones, y por más que trabajen, difícilmente lograrían por su cuenta.

viernes, 7 de mayo de 2010

El Canshape (V)


·Aclaratoria masónica ·Sin agua y sin competencia

Contamos en la entrega pasada sobre la poco afortunada (por las declaraciones, y sólo para él, porque para uno sirven como aserradero público) entrevista que el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, José Luis Mendoza Corzo, ofreció al compañero reportero Bernardo Revueltas, del Heraldo de Chiapas. En ella declaró que les “habían jalado las orejas” por llevar a sus acólitos a emborrachar a las populares cantinas zoque-capitalinas. Pero no sólo eso, sino, también, acusó, al más puro estilo de Dawn Brown, que son los masones quienes están detrás de la campaña mediática de desprestigio contra la Iglesia Católica:
—Sí, sí, nosotros sabemos que la masonería está detrás de todo esto, o sea como difamando a la iglesia; no sé si usted está enterado que para la masonería nosotros somos el enemigo número uno y ellos siempre, a través de la historia, nos han atacado, pero ahora se han ido por este lado, son capaces de pagar la noticia para que se difunda. Por ejemplo, el caso que se ve en la televisión repitiendo lo mismo, lo mismo, que el Papa tiene hasta culpa, que ni es católico; pedían que el Papa dejara su ministerio; o sea, son cosas que se difunden y que de alguna manera están detrás, están animando y hasta pagando.
Desde luego, este tipo de señalamientos no podían pasar desapercibidos (acá sí está bien dicho, porque aperciben: regañan, pues). El pasado 01 de mayo, una carta aclaratoria llegó a manos del autor de la entrevista y otros compañeros. La reproducimos a continuación:
“En relación a la nota que publicó el reportero Bernardo Revueltas el pasado 27 de abril del presente, titulada ‘Prohíbe iglesia a sacerdotes llevar acólitos a los bares’, en la cual el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, José Luis Mendoza Corzo, declaró: Que los sacerdotes tienen la costumbre de visitar cantinas con sus acólitos. Eso quiere decir que los sacerdotes sufren alcoholismo.
Como usted sabe, esa enfermedad no sólo destruye al que la padece, sino a todas las personas que lo rodean, desde los mencionados acólitos, personal de apoyo, feligreses, confesores, compañeros y familiares. No es culpa de nadie que alguien caiga en una terrible enfermedad como el alcoholismo.
A consecuencia de esa enfermedad, el individuo desarrolla problemas emocionales y de conducta, arrastrando sus pasiones por caminos escabrosos, a tal grado que la persona es capaz de cometer cualquier acto de violación sexual en niñas y niños, quienes depositan en ellos su confianza. Esa lujuria desbocada en la mente del enfermo alcohólico incrementa si no se acepta como tal.
Dentro de la abstinencia sexual que viven los sacerdotes, la lujuria alcohólica crece desmedidamente, desviación que lleva a los abusos sexuales de los sacerdotes con niñas y niños, pero también la homosexualidad que impera en los sacerdotes daña a los niños. Por ello, antes de que salgan del seminario deben llevar a cabo un inventario moral con ellos mismos y ser honestos con su vocación.
La culpa no es de la masonería ni de ningún otro grupo ajeno al catolicismo, tal y como lo externa el obispo auxiliar, José Luis Mendoza Corzo. La culpa es de ellos porque abandonaron la humildad y el sacrificio por el interés económico y el poder. La Iglesia de Cristo jamás terminará, lo que debe terminar son los hombres que han querido dominar al mundo con engaños y mentiras.
Soy un hombre de principios morales y conocimiento de la filosofía masónica y del alcoholismo. Soy un hombre de fe en un Dios católico, pero no comparto la opinión descoyuntada del obispo José Luis Mendoza."
Atentamente:
Darinel Navarro Ochoa

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Nadie está en contra que durante los tiempos electorales algunos funcionarios públicos quieran llevar agua a su molino, lo que está mal es precisamente dejar sin una gota del vital líquido a la población mientras esto ocurre. Y aunque pueda parecer curioso, esto fue lo que se vivió hace unos días en Tecpatán: mientras su presidenta, Patricia del Carmen Conde Ruiz, continúa buscando una diputación local por el distrito XIII, su interina, Alejandra Heleria Trujillo, no sabe ni por dónde empezar a trabajar.
Luego de dos semanas sin agua, cerca de 500 personas tomaron las instalaciones del ayuntamiento tecpatecto para exigir solución inmediata, y no es para menos, sin agua la vida se paraliza: no se puede lavar ropa, trastos, pisos; los baños quedan inservibles, los animales no tienen qué beber y se entorpecen las labores del campo, entre otras muchas molestias. Por eso es muy importante no descuidar a la población por atender otros intereses. La responsabilidad adquirida debe comenzar y concluir en forma.
Ya que andamos por este rumbo de Chiapas, no podemos obviar comentar que los que andan peor que al principio son los de la coalición del PRD, PAN y Convergencia, que tenían, hasta hace poco, como candidato a Julio Santos Marín, quien fuera tesorero municipal de Conde Ruiz y perdiera la elección interna del PRI frente a Luis Enrique Aguilar Márquez. Al parecer, el desertor de las filas tricolor no aguantó la presión que viene ejerciendo el joven político que cuenta con todo el respaldo del FJR y de la comarca. Es de sabios cambiar de opinión, y más de sabios cuando no se tiene posibilidad de triunfo. Unidos por Chiapas tendrá que buscar un candidato legítimo, cosa difícil a estas alturas del proceso.


roraquiar@hotmail.com